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jueves, 7 de julio de 2016

Irati Extreme 2016

He dejado pasar el tiempo para hacer esta crónica, y así he dejado reposar los recuerdos, para que así se queden en la memoria como cuando a uno le falta un mes para irse de vacaciones y le vienen a la cabeza todas las vivencias de las vacaciones anteriores.
Me lo he pasado genial esta Irati, he tenido de todo: risas, sufrimiento, cansancio, calentones, conversaciones, saludos...comenzamos:
Para empezar, repetimos sitio, nos fuimos a la casa rural Apej en Orbaitzeta. El año pasado nos trataron de maravilla. No es que esté muy cerca de Otsagabia, pero como la martxa pasa por allí, la tropa nos puede ver al pasar.
 Llegamos el viernes, y nos fuimos a por los dorsales toda la family, de primeras muy buen ambiente y una organización estupenda que trabajaba ya  a tope para que Otsagabia no fuera un caos.
Allí quedamos con Mikel, y tomándonos unas cervezas, estuvimos charlando con Alberto de Mugibili.

Al día siguiente no llegamos tan pronto como el año pasado, así que tocó aparcar fuera del pueblo en el parking creado para el evento. Con tiempo suficiente, eso sí, para poder tomar un cafecito con toda la peña, todos los mendibikers que íbamos y la gente de Uribike. ¡Buena grupeta!

Al contrario que el año pasado, llegamos a la salida para ponernos de los últimos. Daba igual, con martxas como ésta no importa es lo de menos.
Así que empezamos tranquilos a ritmo de los más txikis que abrían el grupo hasta Ezkaroz. De aquí empezamos a subir Jaurrieta tranquilos, para empalmar con Erremendia y Abaurreagaina.

 Tranquilos pero a buen ritmo, llegamos a Orbaitzeta, donde nos esperaba animando la tropa.
Seguimos para subir "el muro", que este año pese a subir muy bien, me dio la sensación de ser más duro que el año pasado, sería la bici jejejeje.
Y así llegamos al avituallamiento, donde nos encontramos con Carbon, ya estábamos los 4 mendibikers juntos. Tras comer un poco y echar unas fotiquis comenzamos la verdadera Irati.

Aquí los colores se empezaron a tornar grises, habíamos salido con una temperatura y un sol muy buenos, pero después se torció todo, empezó el sirimiri, y cuando llegamos a la zona de dolmenes de Organbide, empezó la nieblilla que nos acompañó en todas las cumbres - era hora ya de ponerse el chaleco.

La bajada la hicimos tranquila, no sin llevarnos un susto por un ciclista que se cayó delante nuestro- Al ver que no tenía nada roto, tan solo una herida en la barbilla, seguimos bajando para llegar a la fila de a uno que nos indicaba el comienzo de Errozate. Aquí nos dividimos en dos grupos según el ritmo, aunque la verdad es que subimos todos bastante bien dentro de lo que cabe...esperando el descansado 8% que nos daba algún respiro.
En la cima Artaburu se veía muy poco, es más los primeros compases de la bajada la hicimos entre niebla, nos dijeron que algún tramo se había asfaltado pero aún así había que estar bastante atento a la piedrilla. Por esa zona sí que vimos una persona bastante mal caída, ya acompañada por gente que le estaba ayudando hasta que llegara la cruz roja.
Zurzai Lepoa ya se nos hizo un poco duro pese a lo bonito que es, en medio de Irati, y llegamos al avituallamiento, donde decidimos tomarnos un cafecito en el restaurante de las casas de Irati, al lado de la chimenea...vamos que por un pelo nos quedamos allí.
En la bajada, muy rápida, me acordé de los sitios en los que reventé la rueda el año pasado, y así pasamos también Bargangi para comenzar la crono a Larrau.
Larrau, la verdad es que no me pareció un puerto durísimo, pero se me hizo duro más que nada por lo que ya llevaba encima. Tengo que reconocer que empecé genial, a buen ritmo que poco a poco fui bajando hasta llegar reventado arriba...pidiendo la hora. ¡Qué dolor de riñones! ¡No me podía ni agachar!








No sé lo que me pude beber en el avituallamiento, mientras esperaba a Carbon apareció Mikel de la nada delante de mí.
 - ¿Pero tú de donde sales?

Había cogido el autobús de subida de Larrau, otro puntazo para la gente que llega hasta el comienzo del puerto, no hace la crono pero quiere acabar en Otsagabia con la bici.
Asier y él habían llegado abajo y Asier iba a subir Larrau. Mikel había decidido que ya era bastante, así que después de comer bien los 3 empezamos a bajar, con una niebla que permitía ver los rayos del sol que encontraríamos más abajo. Y así fue, al de pocos kilómetros salió el sol, y nos pusimos a bajar bastante fuerte hasta que llegamos a Otsagabia. De la misma nos fuimos a tomar una cerveza, y al de un rato llegó Asier. Otra ronda, y nos fuimos a comer a la plaza, de donde casi nos tienen que sacar después con grúa.
Nos quitamos la espina y ya pensamos en otro año....¡ya se verá!



jueves, 25 de junio de 2015

Irati Xtreme 2015

Empiezo diciendo que pese a todas las complicaciones en esta martxa, me ha encantado la Irati Xtreme, y volveré.
La cosa comenzaba mal dos días antes, ya qué no sé como sucedió, pero limpiando la bicicleta plegable que uso para las cicloturistas, vi que tenia una fisura en el cuadro, justo en la cruceta de la tija del sillín. Así que le pedí a Asier su plegable para hacer la prueba y…después de unos ajustes estaba ya listo.
Alquilamos una casa rural en Orbaitzeta, Apej, y la verdad es que fue un acierto, el trato exquisito, con bizcocho de bienvenida y todo, el sitio precioso, y la martxa pasaba por allí, así que a nuestro paso nos podían ver.
Como llegamos a última hora del viernes, dejamos la recogida de dorsales para el día siguiente, y optamos por darnos un paseo por el pueblo.
A la mañana siguiente nos levantamos bastante pronto, llegamos con tiempo de sobra para poder recoger los dorsales, ver el ambientillo, y desayunar una segunda vez.
Este año venían Luis Enrique y Unzué, así que antes de empezar la prueba se hizo un pequeño acto con su colaboración.
Y poco después de las 9:00 empezábamos, con los dos primeros kilómetros neutralizados y a ritmo de cantidad de niños que con sus bicicletas abrían la prueba.
La Irati Xtreme es una prueba a priori dura. Se suben digamos que ocho puertos que van desde los 2 a los 15 kilómetros de longitud, con porcentajes que alcanzan hasta el 20% en algunos casos. 128km con 3600m de desnivel y un coeficiente de dureza de 1390, vamos que hay que ir con un mínimo de kilómetros en las piernas.
No me defraudó en absoluto, gocé como un crío desde el principio.Como sólo se cronometra la subida al último puerto, Larrau, los participantes van de otra forma, con idea de disfrutar del paisaje, sin prisas por hacer un tiempo, y esto hace que desde el principio estés tranquilo, sin agobios, y disfrutes más.
Y eso es lo que hice, hablé con mucha gente durante el recorrido, muy buen ambiente.
En el km 31, nos esperaban Itzi, Ander y Ariane, animando a todo el mundo. Llevábamos ya subidos, Jaurrieta, Remendia, y Abaurreagaina en total más o menos unos ocho kilómetros de subidas…poca cosa, pero que hacen que empieces a coger ritmillo.
Después de Orbaitzeta creía que llegábamos al avituallamiento, pero llegamos al "muro": un kilómetro de subida en dos tramos con una pendiente muy fuerte. Me encantó, pista de cemento, gente a los lados animando, una gozada, algún nerviosillo a mi lado gritando para que se apartara la gente, jejejeje, y así llegamos al caos del avituallamiento de la fábrica de armas, demasiada gente para tan poco sitio.

Seguimos después de comer algo subiendo Azpegi, para mí aquí empieza la Irati, 6 kilómetros con alguna pendiente al 10%, para llegar a la muga, el alto de Organbide, donde me quedé esperando a Asier y sacando unas fotos a la gente. Hace años estuve con Itzi haciendo una ruta entre los dolmenes, un sitio muy chulo para visitar, con unas campas impresionantes para poder echar una cabezada.
El descenso fue en ocasiones un poco peligroso por la pendiente y algún tramo con gravilla.
Estábamos llegando al kilómetro 50, cuando nos sorprendieron colocándonos en fila de a uno: ¿¿¿qué pasa??? La verdad es que nada, había una curva muy cerrada y empezaba el puerto de Errozate con unas primera pendientes de 18%, así que nos iban avisando para quitar el plato, y la verdad es que de esta forma empezábamos tranquilos, y sin que nadie se trabase, de agradecer.
El puerto, duro, yo creo que no vi el GPS con menos de un 11%. Pronto le dejé a Asier, cada uno a su ritmo, ya nos veríamos arriba. Al principio este puerto te da descansos, rampa dura que termina en herradura, baja un poquito el porcentaje y de nuevo rampa dura, vas subiendo y vas viendo lo que te queda, es espectacular lo que se sube, y a partir del kilómetro 7 se hace “algo” más ameno. 
Habíamos estado muy tranquilos y el corte estaba a las 13:00, y a esa hora llegué. A los 25 minutos llegó Asier…se bebía hasta el agua de los floreros…menuda risas nos echamos con la gente del avituallamiento, el corte tampoco suponía mucho, unos 4 kilómetros más menos, te desviaban por otra bajada, menos peligrosa, hasta comenzar  Zurzai Lepoa, puerto bonito en medio de Irati, para llegar al avituallamiento.


Empezamos la bajada 10 kilómetros y cuando llevaba 8 me reventó la rueda delantera. La llanta estaba ardiendo, así que la cambié y empecé a subir Irati, pero al de nada, pinchazo chungo chungo….al lado de la válvula. No tenía repuestos, los quads de asistencia... claro, cámara de 20’ como que no, jejeje, y ya de paso, se pone a llover. Pues nada, me pongo a bajar andando, me dicen que bajará el autobús, y cuando lo veo, me hace una seña y se va de largo…¿¿¿que pasa???? Me quedaban unos 10 kilómetros de bajada. Pensé en ir a algún chalet y que algún alma caritativa me llevara a algún sitio, para colmo me había dejado el móvil en el coche…¡¡¡que me comen los lobos!!!








 Total que al final bajó el 4x4 de uno de la organización, metí la bici detrás y me llevó hasta donde estaba el bus…supongo que la señal del bus era por esto.
Asier que me estaba esperando preocupado porque tardaba en bajar. Así que mientras me echaba unas risas con el por lo sucedido, montamos en el bus que nos llevó a Otsagabia, después de estar unos 30 min en medio de la lluvia, ya me había quedado frío como para coger la bici de Asier y subirme Larrau, y fue un acierto, el tiempo ya no dio tregua. La subida la gente la hizo con lluvia y viento, y a la llegada, vimos cómo les daban  a los que venían mantas térmicas para el frío. Lo bueno de esta martxa, es que hay un autobús que te sube arriba de Larrau, otro que te lleva a Otsagabia, recogida de bicis, muy bien organizado todo.
Después de limpiarnos fuimos a comer un plato de pasta y tras un cafecito, nos quedamos a la entrega de premios donde me tocó un maillot. ¡No todo iba ser mala suerte!

Fotos organización
Fotos Ane Bizimartxak
Fotos mias

jueves, 19 de junio de 2014

Clásica Lagos de Covadonga

Clásica Lagos de Covadonga

Menuda cicloturista que me ha tocado hacer este año, estaba predestinada al fracaso. Menos mal que al final, fue una pequeña victoria.

La semana anterior a la cicloturista empezaron los problemas, primero la bicicleta me cambiaba mal. Fui incapaz de hacer que cambiara bien, no llegaba al piñón grande, las rulinas del cambio rozaban en el piñón y no me engranaba el pequeño. Por si fuera poco, el martes empezaron a dolerme las piernas, como me suele pasar cuando ando mucho en bici y se me olvida correr. Y claro, cuando el miércoles sí fui a correr, el dolor se incrementó. Gracias a MG Bikes en Algorta, los problemas del cambio se solucionaron, así que el jueves me dispuse a dar una vueltilla y soltar piernas, y así de paso probar la bici... Fue penoso, a los 20 km se me partió un radio. Total, vuelta a todo correr a la tienda.

El viernes, después de limpiar la bici, me di cuenta de que estaba revirado un tornillo del cambio, y me volvía a cambiar mal...menuda situación, como decían Asterix y compañía solo hacía falta que se me cayera el cielo encima.
Estuve todo el viernes atacado, cambié la ruedas, calibré bien los frenos, pero no me di cuenta que la rueda la puse mal, total, que al ponerla bien los frenos iban mal, otra vez...y se me iba el día.
Al final, llegó la hora de irse, y como hicimos en el 2011 nos fuimos todos a la casita rural La Tabernina, en Cangas de Onis.
Llegamos sin problemas, y mientras hacían la cena, seguí intentado calibrar los frenos, el cambio... Al final, todo quedó perfecto.
El fin de semana venía genial de tiempo, así que el plan era que mientras Asier y yo hacíamos la cicloturista, los niños, Itzi y Patricia se irían a la playa...qué bien jejeje.







Así que nos levantamos pronto, para que no nos pasara como la vez anterior, que llegamos por los pelos.
Recogimos el dorsal y nos pusimos en la salida, nunca había estado tan cerca del arco de salida. Estábamos a la altura del ayuntamiento, así que vimos en primera fila el homenaje que le hicieron a Carlos de Andrés. Después de oír a los gaiteros, nos pusimos a andar.
El ritmo fue trepidante en estos kilómetros. Habíamos decidido tirar los primeros 50 km a saco ya que eran muy favorables. Asier, que este año iba con bici de corredor, se me escapaba por momentos, y yo era incapaz de seguirle con la plegable. No podía  ir a mas de 55 km/h, no me daban los pedales, y me quemaba por momentos.
A Asier lo tenía a la vista así que mucho no me preocupaba. Hasta que empezaron las caídas. Aquí voy a ser muy crítico. Habitualmente en las salidas me coloco en el medio, o por el final; en esta cicloturista salimos delante y lo notamos. La gente va a saco, pero no todos saben andar en pelotón: muchos se cruzaban, nunca había visto a tanta gente tirar mierdas al arcén (¡ni que fuéramos profesionales, pero de qué vamos!), y claro, muchos sustos, mucho olor a freno quemado, y las inevitables caídas. Me libré de dos de las caídas por los pelos, asistí a otra y en otra ocasión pasé justo cuando estaban retirando a una persona, creo que con la clavícula rota.
Después de unos 35 kilómetros, el ritmo se estabilizó, y en el km 40, cuando ya no veía a Asier e iba en un grupito bastante cómodo...se me rompió un radio de la rueda trasera. ¡¡¡Horror!!! No me lo podía creer, la rueda como un ocho. Me paré en la entrada de una casa, quité el cable del V-Brake, e intenté ver cómo iba la rueda...imposible, seguía rozándome toda la zapata, y era imposible seguir. Llamé a Itzi, y le dije que me retiraba y que nos veríamos en la playa de Ribadesella (yo estaba casi en Llanes). Desmonté la rueda, la cubierta, e intenté enderezar la llanta...tardé unos 20 minutos. Si no me pasó toda la gente, poco faltó. Puse la rueda y destensando todo el freno conseguí que no me rozara, para seguir adelante sin ir frenado. Decidí tirar hasta el avituallamiento para ver si Asier me estaba esperando, y darle la llave del coche.
Me encontraba completamente desmotivado, estaba claro que con la semana que había pasado, no acababa ni de coña... Sin embargo, empecé a pedalear con un grupo y como vi que la rueda aguantaba continué hasta el avituallamiento. Asier no estaba y casi ni paré. Pensé: "Voy a por él a saco". Cogí un plátano, monté y a por la Tornería...qué leches, es un puerto que me encanta. Ya veríamos lo que aguantaba la rueda.
Al comienzo de este puerto, escuché las típicas frases entre grupillos: "dicen que si pasas la Tornería, llegas hasta los lagos"...error, la Tornería es el puerto que te pone en tu sitio, si lo pasas aquí mal, lagos no subes, eso fijo, pero eso no significa que todo el que pase esta cima consiga llegar hasta los lagos. 
Me empecé a encontrar superbien, y viendo que pasaba a mucha gente hasta me envalentoné. Empecé a subir más el ritmo, y se me pasó en un visto y no visto. Este puerto, cada vez me parece más corto, y es una pena...con lo que me gusta.
Empecé la bajada, y como solo tenía freno delantero, me puse el límite de 50km/ bajando, para ir tranquilo, sin tumbadas, ni nada por el estilo.
Empecé la Robellada, también a ritmo, aunque peor. Este puerto nunca me dice nada, no me parece puerto, pero vas siempre como atrancado... Total, que también llegué rápido arriba. Ahí sí me paré en el avituallamiento. No cabía ni un alfiler así que fui pasando mesas hasta que llegué a la última donde me encontré con Asier. ¡¡Qué buena!!! ¡Lo acababa de pillar!
Me dijo que no iba Lagos, que se había desfondado tirando con los grupos y en la Tornería ya ha visto que iba mal. Antes de seguir juntos hasta Covadonga, aproveché para contarle mi aventura con la rueda, al verla me dijo que sus hijos hacen mejores ochos, je je, nos pasamos un buen rato echando risas... Subiendo la Robellada, se me había partido otro radio, y la rueda estaba fatal...aunque aguantaba y mi intención era subir hasta el final (ya vería luego cómo bajar desde allí...).
Llegamos bastante rápido hasta Soto de Cangas. A partir de ahí empecé a sufrir bastante por la rueda...con ese asfalto, ya veríamos si lograba llegar. En el avituallamiento cargué líquido - el sol era de escándalo. Después seguimos un rato hasta el control, saludé a la santina, y me despedí de Asier. 

Hice la subida muy tranquilo, a una velocidad constante. Al principio, me pasaba bastante gente, pero desde la Huesera...fui yo quien empezó a pasarles y a ganar confianza. En el Mirador de la Reina, siempre lleno de gente, por poco se me caen las lágrimas. La gente, al verme con la plegable, empezó a animar a saco: venga chaval, con dos cojones.... fue demasiado ver allí a toda la gente volcada, se me ponen todavía los pelos de punta. Así que aproveché esas fuerzas para seguir con mi ritmo constante, hasta arriba.
Al final no ha sido mi mejor tiempo, pero sí el mejor en bicicleta plegable:  30 minutos menos. Impresionante si tenemos en cuenta que he entrenado mucho menos y que perdí mucho tiempo con la dichosa rueda trasera.
A la noche nos fuimos todos a dar una vuelta y a cenar - ¡¡¡cómo no!!! a Cangas. Y, al día siguiente, aprovechamos para ir a la playa de Ribadesella y darnos unos chombos de época.










viernes, 30 de diciembre de 2011

Todo un año en imágenes: 2011

Se nos acaba este 2011 y al final me he dado cuenta que hemos hecho bastantes cosas, y he preferido recogerlas todas en un video, espero que os guste.








jueves, 23 de junio de 2011

Clasica cicloturista la treparriscos 2011 (Crónica)

http://www.quebrantahuesos.com/

17 de Junio, con todas las cosas metidas ya en el coche salíamos para Sabiñanigo, un fin de semana que nos vamos a pasar en el pirineo de Huesca para hacer esta estupenda cicloturista. La verdad es que debido a diversas causas llegamos tarde, justo a las 21:00 estábamos en la inscripción. Y después de recoger el dorsal, nos dimos una vueltita por los stands.
Tras una cena de pasta con tomate y carne, nos fuimos a la cama.
Las 5:50, suena el despertador y me levanto como un resorte, las previsiones del tiempo decían que en Formigal, que es la cota mas alta que íbamos a subir iba a estar despejado, así que salí a la calle y la verdad es que a las 6 de la mañana la temperatura era buena.
Después del desayuno y de revisar los frenos de la bici, salimos a las 7 desde Oliván, que es donde habíamos cogido la casa rural, a 11,5 kilómetros de Sabiñanigo.
Por la carretera nos vamos encontrando ya gente que va a hacer la Treparriscos y la Quebrantahuesos, y nos ponemos detrás de uno que me despeja la nariz, menudo olor a linimento, brillaba el hombre.
Llegamos pronto así que me hice una foto en el mural de la Quebrantahuesos, tras el grito de "viva Rusia"y un "gora Euskadi", me saco la foto de rigor acordándome que ese día, 18 de junio, David de Jorge, nuestro Robin Food particular, iba a batir en la plaza del Arriaga de Bilbao, el record de la preparación del filete ruso más grande del mundo.
                                           
Bueno, nos ponemos en la salida y me doy cuenta de que tengo un poco baja la rueda trasera, pues como Asier tiene de esas bombas que vienen en la tija del sillín, ahí que sacamos todo para empezar a hinchar la rueda. La verdad es que parece ser que la gente se quedo perpleja mirando y cuando acabamos pregunta uno: "no os voy a preguntar donde guardáis ni el gps ni el hornillo", menudas risotadas, buen ambiente, en general.


Se da la salida a la Quebranta, nos hacemos unas fotos y después vamos a línea los de la Treparriscos. Y aquí como se va rápido....no, no, aquí cada uno a su bola.
Total que salimos, un tanto apretados y con mil ojos hasta que empieza un pequeña tachuela y es donde se empieza a quedar ya la gente. Asier regulando...como siempre, jejeje.
Entre bajadas y alguna subida sin darnos cuenta llegamos ya a Biescas, donde hasta que llegas al Túnel de la Escarrilla es una especie de falso llano. A partir de ahí, hasta Sallent de Gállego empieza una subida maja, me quedo con Asier para subir los dos a su ritmo ya que las vistas son preciosas, con el lago y este solazo que nos acompañó todo el día, la verdad es que es un sitio impresionante.


Voy hablando con gente sobre el día que hace y pensando todos los que estamos en grupo que la verdad es que así sí que se puede hacer una marcha, y no como van los primeros que ni se miran a la cara, otras risas.
Paramos en Sallent de Gállego para comer algo en el avituallamiento, y afrontar los 5 kilómetros de subida a Formigal, empezamos a subir y veo que Asier se va quedando, así que, viendo que luego va a estar la gente de Mambrú sacando fotos, le espero para subir los dos y hacer un poco el indio con los fotógrafos, después de las fotos nos quedamos un rato hablando con un tipo que se une a nosotros con una bici elíptica.
 
El caso es que acabo subiendo con él. Es comercial de la marca Elliptigo, y me dice que en la Treparriscos está trabajando para la marca, para dar a conocer estas bicicletas ante la gente. Estuvimos hablando hasta la cima de las características de su bici, curioso tipo, agradable, total que me despedí de él mientras le esperaba a Asier, que subió al de poco- "he forzado algo pero voy bien", me dice, jejeje, eso lo veremos pequeño, al ataque en la bajada.
La bajada esta vez me pareció un pluff, el año pasado alcancé los 77 km/h, y este año teníamos la intención de batir el record, pero nos quedamos en 70km/h, la explicación lógica es que nuestras ruedas son de 20x1.35, y no las de 20x1.10 que llevaba yo el año pasado.
Vamos llegando al Túnel de la Escarrilla, donde después estará Sandiniés, una cuestecilla que te rompe ya que vienes bajando unos cuantos kilómetros, después del túnel, se hace un giro a la derecha y la subida. Hay que cambiar antes ya que sino te quedas clavado como pasó con un ciclista y Asier le tuvo que esquivar. Claro, broncas de la gente, que si aquí siempre estamos igual, sobre la gente que se queda parada. Yo por mi parte, me había ido rápido para delante ya que pasaba de líos.
En la bajada, por poco me tira uno que al adelantarle en una curva se empieza a abrir, y me tocó por detrás, menos mal que le esquivé a tiempo, alguno tendría que bajar mas tranquilo, frenar mas o tumbar más la bici, pero bueno....
Pues estábamos ya en el llano y, claro, qué raro, viento en contra, hay que coger una grupeta, pensamos, pero por mas que voy tirando no doy con los de delante y me estoy empezando a quemar algo, así que paramos y vamos poco a poco hasta que nos coge la grupeta con la que habíamos estado subiendo hasta Sallent de Gallego. "Hombre pero si estáis vosotros aquí", "tíos bajáis como balas", nos dicen, total que nos ponemos todos en el grupo, cogiendo gente que se iba uniendo hasta llegar a Sabiñánigo. De vez en cuando voy para delante para tirar algo, y los últimos kilómetros estamos un tipo y yo tirando del grupo tranquilos, me veo con fuerza, así que no hay que ser vago sino ayudar, y el que no pueda, pues que se quede a rueda, que no pasa nada. Asier va detrás de mí, ha estado aguantando todo el rato, pero en el repecho final a Sabiñanigo me dice que le he reventado, jejeje... Paro un poco el ritmo y se vuelve a juntar todo el grupo, ya solo nos queda el último kilómetro, y de repente me pasa un tío de malas maneras jurando...no sé yo de donde vendría.
Al final lo de siempre, me hierve la sangre, bajo un piñón y me pongo a tirar, dejo al grupo, le cojo y le dejo y voy todo enfilado a meta. No me he dado cuenta pero Asier también ha salido del grupo, en la recta paro un poco porque voy reventado ya y hecho una mirada para atrás... que sorpresa ahí estaba Asier, recordando el pique de la Bilbao-Bilbao, y como pasó delante de mí en la meta, me pongo a tirar para que no me coja, miro para atrás y nos echamos a reír.
Ya hemos llegado, no ha estado mal, buen entrenamiento esta última parte tirando todo lo que podía, nos lo hemos pasado muy bien con la gente. Nos vamos a tomar algo a la zona de comida, donde nos sentamos tranquilos, que nos quedan todavía 12 kilómetros hasta donde tenemos la casita en Oliván.